Es muy triste escuchar en un Juzgado que el Conservatorio es un servicio muy deficitario y que los profesores deberían dar gracias por estar contratados al menos unos meses.
Qué más da que sus contratos estén en fraude de ley o que les "recomienden" acudir a trabajar a determinados eventos organizados por el Ayuntamiento sin estar contratados ni, evidentemente, dados de alta en la Seguridad Social.
Una sociedad que sólo sabe valorar la música en términos económicos no nos llevará muy lejos. ¿Acaso el equipo de fútbol del pueblo es rentable? ¿Sí? Creo que me perdí algún capítulo. ¿A cuántos críos podemos ofrecer una alternativa sana al botellón con este servicio? Afición que, además de convertirse en una alternativa laboral, nos inculca desde bien niños valores como la disciplina, el compañerismo o el trabajo en equipo.
La profesión de músico es de altísimo riesgo ante la evidencia de que muchos meses resulta realmente complejo disponer de los recursos necesarios para comer.
Una Administración que todavía lo hace más complicado puede ser la puntilla para acabar con este tipo de servicios. Actitudes como la de este Ayuntamiento me provocan una profunda tristeza y me llevan a pensar en qué futuro nos espera.
Menos whatsapp y más lenguaje musical, por favor.